Esta frase me hace pensar… ¿el esperar es un entregador de cosas buenas? o ¿el esperar hace que las cosas parezcan buenas? ¿Sera que la espera cambia nuestra perspectiva sobre las cosas cuando llegan?
He visto esta frase aplicada a muchos escenarios como la cocina lenta, la búsqueda de una pareja, el ahorro de dinero, etc.
El adagio garantiza Buena fortuna para aquellos que esperen, pero no estipula que tan larga es la espera o la proporcionalidad. ¿Podemos asumir que una larga espera equivale a mejores cosas? Además, ¿Que es lo que se supone que uno debe hacer durante este periodo de espera?
Creo que la verdad detrás de la segunda puerta se refiere a nuestro sexto sentido, la medida del tiempo.
¿Cómo determinamos que la manzana está madura o si vendemos nuestras acciones en la bolsa de valores?
Creo que es una combinación de experiencia, prudencia, sabiduría e intuición: a través de nuestra intuición, sabemos si es prudente o no comernos un plátano en un momento determinado: ganamos experiencia después de comer plátanos crudos y de ahí en adelante desarrollamos la sabiduría requerida para esperar a que las frutas maduren…
A mi manera de ver, “Las cosas buenas llegan a quienes las esperan.” puede ser percibido como el titulo de una verdad grandiosa…
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